sábado, 3 de agosto de 2013

Old Possum's Book of Practical Cats – T. S. Eliot



Reseña personal: Old Possum's Book of Practical Cats es una compilación de ingeniosos y cómicos poemas de T. S. Eliot (escritor y crítico literario anglo-estadounidense, 1888-1965), poeta célebre del siglo XX y quien recibió el Premio Nobel de Literatura en 1948. Los poemas fueron escritos para Alison Tandy y Tom Faber (nietos del autor) en la década de 1930 y finalmente publicados en 1939, bajo el seudónimo de Old Possum.

Se ha encontrado una cantidad significativa de referencias felinas en la obra de Eliot, pero es precisamente en este libro donde el autor toma como protagonistas a más de una docena de particulares mininos para describor el comportamiento y carácter singulares y únicos que poseen, analizando la naturaleza gatuna con un ojo crítico y a la vez creativo, a través de un lenguaje distinguido e ingenioso que juega lo mismo con las imágenes que con la fonética inglesa.

Es un libro digno de ser leído por todo amante de los gatos y también de las letras, pues atrapará a los primeros al enaltecer las cualidades y defectos propios de los seres que se saben únicos y admirados, tales como la vanidad y el orgullo, y a los segundos por el imaginario y la perspicacia del autor.

The naming of cats nos enseña la importancia de que todo gato en un hogar debe tener al menos tres nombres diferentes: el de casa, el formal y el que sólo debe pertenecerle a él...

But above and beyond there's still one name left over,
And that is the name that you never will guess;
The name that no human research can discover-
But THE CAT HIMSELF KNOWS, and will never confess.

En menos de 60 páginas conviven, entre varios más, Munjojerrie and Rumpelteazer, un par de gatos acróbatas que disfrutan haciendo fechorías en una enorme casa; The Old Gumbie Cat quien, por el contrario, mantiene el orden de la casa cuando los dueños duermen; Mr. Mistoffelees, un gato mago que logra asombrar con sus trucos a todos, y del que sólo pueden expresar:

OH!
Well I never!
Was there ever
A Cat so clever
As Magical Mr. Mistoffelees!

Skimbleshanks: The Railway Cat, otro gato que pone en orden su hogar y que en este caso es un tren, por más extraño que parezca. Me recordó la historia real de Tama-chan, un gato jefe de estación de trenes en Japón y del que pueden encontrar más información aquí y un pequeño documental con fotografías por acá.

La primera edición, de 1939, apareció sin ilustraciones y la de la portada fue hecha por el mismo autor. La edición de 1940 fue ilustrada por Nicolas Bentley, en 1982 fue ilustrado por Edward Gorey y en 2009 por Axel Scheffler. La edición que me regalo un muy buen amigo (en la fotografía se puede apreciar la dedicatoria) es la ilustrada precisamente por Gorey, uno de mis ilustradores favoritos y por lo que el libro, ya valioso por sí mismo, se convierte en una verdadera maravilla.

Otro dato que se debe conocer en relación con el libro es que el famoso musical de Broadway Cats está basado en él gracias a una adaptación del compositor británico Andrew Lloyd Webber. Confieso haber escuchado del musical y haberme sentido atraída hacia él, pero ahora que se en qué obra está basado, sin duda buscaré la oportunidad de verlo antes de morir.

Para terminar, comparto el video del número de Munjojerrieand Rumpelteazer en el musical, donde se disfruta de una enérgica coreografía y un atractivo visual encantador.

martes, 30 de julio de 2013

La casa de Asterión - Jorge Luis Borges

         
 Jorge Luis Borges fotografiado por Grete Stern (1951).

       Hoy da inicio una nueva sección en el blog: cuentos extraordinarios de diferentes autores. El primer cuento que les presento es La casa de Asterión, de Jorge Luis Borges (escritor argentino, 1899-1986), cuya primera versión apareció primero en Los Anales de Buenos Aires (mayo-junio de 1947) y después fue incluido en El Aleph, ese mismo año, y en cuyo epílogo el autor explica que "A una tela de Watts, pintada en 1896, debo 'La casa de Asterión' y el carácter del pobre protagonista."

        Este es uno de mis cuentos y autores favoritos, por lo que esta sección abre con una pieza extraordinaria. Sin más distracciones, a continuación, el cuento.


La casa de Asterión


Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, III, I.


Sé que me acusan de soberbia y tal vez de misantropía y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)* están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe, o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior oAhora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar.

No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el Templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre?

¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

A Marta Mosquera Eastman.


* El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que, en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.



miércoles, 24 de julio de 2013

Purga - Sofi Oksanen



Algún día se reconstruiría a sí misma.”
Oksanen en Purga.

Hace unos días recibí, por parte de la revista Yaconic (en la que ahora estaré colaborando con reseñas literarias y donde ya pueden encontrar la de Purga) mi primer libro en físico para comentar. Encontrarán varias cosas interesantes en ella, sobre todo relacionadas con cultura y arte contemporáneos, por lo que recomiendo ampliamente una visita.

Pero antes de comenzar la reseña, les presento a Sofi Oksanen, autora de 'Purga', último libro que leí. Primera escritora que me sorprende por su apariencia (bueno, Bellatin y su prótesis metálica y Pedro Lemebel en sus presentaciones ya me habían asombrado), ha ganado varios premios literarios y actualmente se encuentra en la lista de los mejores autores europeos contemporáneos. El libro me acercó a momentos históricos específicos a través de una narración fuerte y emotiva, con una narrativa característica de sus congéneres pero con un toque personal. La leí sin haberla visto y ha sido una grata sorpresa encontrarme con ella:



Reñesa personal: Purga de Sofi Oksanen (escritora finlandesa, 1977) es una novela publicada en 2008 y que en 2012 se publica en México a través de las editoriales Salamandra y Almadía.

Esta es la tercer novela de la autora y con la que se hizo acreedora, en 2010, al Premio Europeo a la mejor Novela del Año, el Premio de Novela FNAC de Francia, el Premio de Literatura del Consejo Nórdico y un gran número de ventas (que superan los 170.000 ejemplares), gracias a lo cual ha logrado obtener un lugar primordial entre los autores contemporáneos europeos. Fuera de los parámetros de las grandes premiaciones y estratosféricas ventas, siempre habrá que tener un criterio propio para la obra, y en referencia a esto, Purga es una novela que merece lo que ha ganado y puede justificar a la perfección su gran éxito comercial, que no demerita su valor literario.

Oksanen sigue la línea de los autores rusos clásicos, tan próximos a ella geográficamente: el narrador omnisciente y las descripciones minuciosas nos recuerdan que estamos ante una autora rusa, que a través de diferentes técnicas literarias, enriquece tanto la ficción que logra crear una historia tan realista que en ocasiones es difícil imaginar que aquello no haya sucedido en realidad.

Lo innovador de esta autora radica en la ruptura de la forma tradicional de la novela para dar paso a una especie de narración seccionada en entradas de diario, con la respectiva fecha, subtítulo y acontecimientos, que oscilan entre el presente y el pasado, específicamente entre los años de 1949 y 1992. Tres generaciones atrapadas en diferentes problemas que en el fondo siguen siendo los mismos: son presas de aquellos que tienen el poder, sufren el horror a ser descubiertos y se encuentran en una huida constante, al menos dentro de sí mismos. Temen tanto por su propia vida como la de sus seres queridos, y el miedo se hace más grande cuando se trata de una desaparición, pues pierden la certeza de saber ese cuerpo a salvo, al menos a través de la muerte. Toda la historia está permeada por unas inmensas ganas de sobrevivir, a costa de cualquier circunstancia.

Purga es la cruda historia, en una zona rural de Estonia, de dos mujeres unidas a través de algo mucho más fuerte que la simple casualidad, un vínculo consanguíneo que se revela de la manera más estremecedora. Oksanen no escribe emociones, las describe de manera tal que en ocasiones la lectura resulta un fuerte golpe al recuerdo, a esa empatía natural que se tiene por otro ser humano por el simple hecho de ser un semejante, sin importar la raza, el sexo o su condición social. Zara, la más joven, es víctima de la trata de mujeres en Alemania, mientras que Aliide, mayor ya, fue víctima de vejaciones de los militares. Una telaraña fina de amor, celos, mentiras, rivalidad, anhelos, sueños, odio, recuerdos, injusticias y repudio se entreteje gracias a cada personaje y su desarrollo, que aportan más carga íntima conforme se descubren sus disímiles personalidades.

La trama de la novela crece, se entrelaza y todas las cuestiones son explicadas en algún momento. La fuerza de la obra radica en la tercera y cuarta parte del libro, punto a partir del cual resulta casi imposible dejar de leer. La intensidad y la energía de la historia, la conjunción entre los hechos del pasado y del presente, que sitúan la atmósfera en el mismo grado de tensión, son la parte clave de la lectura. La crudeza de los hechos y la fuerza de las imágenes crean una atmósfera tensa, y es precisamente esa particularidad donde reside el dinamismo de la escritora: lograr sensaciones y emociones reales a través de sus letras.

Purga incluso tiene tintes de novela histórica, por los datos fidedignos utilizados en el contexto temporal en el que se desarrolla la obra, pues otorga datos políticos y sociales fidedignos, como la segunda guerra mundial, la brutal invasión comunista, el espionaje y las traiciones propias de tales acontecimientos alarmantes.

Purga es el reflejo de una sociedad marcada por los conflictos bélicos, que llevan diversas problemáticas incluso a lo más íntimo del hogar y la vida privada y que no se marcharán jamás. Purga es precisamente eso, la depuración de personas en Rusia a través de campañas de represión y persecución políticas que se realizaron en la década de los 30 gracias a Stalin. La purga se convierte entonces en una depuración de sentimientos y recuerdos, de vivencias que será imposible olvidar y con las cuales se tiene que vivir, a pesar de todo. Purga es el reflejo de una lucha por la vida en las adversidades más catastróficas y a través de las cuales, finalmente, se debe vivir. Purga es una delación que no se debe pasar por alto y a la que debemos prestar ojos, oídos y corazón para poder entender un presente no muy lejano al nuestro.

Estas son algunas de mis frases favoritas en la novela:

Intentaba imitar la voz que había usado a veces tiempo atrás, cuando se topaba con algún viejo conocido en la tienda o por la calle. Esa voz le resultaba lejana y extraña, impropia del cuerpo del que salía. Le recordaba un mundo al que ya no pertenecía y una casa a la que ya no podía volver.” 
P. 34.

Aguanta ahí. Ayúdame. Desarrolla una historia palabra por palabra. Una buena historia. Una historia que me permita quedarme aquí...” P. 35.

Apartó el tapiz con un dedo y debajo una araña correteó nerviosa. Estuvo a punto de apretar el tapiz para aplastarla, pero recordó que matar una araña significaba la muerte de la madre propia. Acarició el tapiz.” P. 67.

El que desentierra cosas viejas merece que se le clave una astilla en el ojo, aunque sería mejor una estaca.” P. 106.

Algún día se reconstruiría a sí misma.” P. 290

El porte de quienes calzan botas capaces de pisotear cualquier cosa.” P. 329

Nadie de su familia debería haber tenido descendencia. Bastaba con que se hubieran limitado a vivir su propia vida hasta el fin.” P. 351.

domingo, 14 de julio de 2013

Entelequia

 The Chamber of Dry Prodigies - José Hernández


-Hay ausencias que representan un verdadero triunfo
-articuló increíblemente Oliveira.’
Julio Cortázar


Para J.F.


Despierto diario con la misma pregunta en la cabeza. A muchos otros iluminados les había ocurrido lo mismo, ¿por qué no podría formar yo parte de ese grupo? La ficción se ha vuelto la finalidad de mi existencia y la forma oral siempre gana a la escrita, la historia que debo relatar me carcome la mente y no decido dejarla salir, darle vida y traerla al mundo. Pero he de contártela antes.

Sabes que siempre somos ella y yo, con mi eterno síndrome de persecución, pero ahora también están ellos. No importa saber quiénes son, sino lo que hacen; el sentido o sinsentido de sus acciones, de la búsqueda.

Está búsqueda mutua necesaria pero importuna, perseguido y perseguidor que alternan papeles dependiendo la representación. La observación se volvió parte de sus parámetros de selección, una observación escrutadora que no cesa, una especie de Gran hermano de las letras que supervisa el aprovechamiento de tu tiempo. Seres que se ocultan tras un rostro desconocido pero a quienes otorgamos las decisiones sobre nuestro futuro a través de un presente incierto y expectante. Si te da rabia de sólo pensarlo, ahora imagina lo que es vivirlo.

Para acercarme a ellos, nos hemos mudado. En una ciudad nueva es difícil saber el precio de las cosas, sobre todo de la tranquilidad, y hemos perdido la nuestra por un módico precio. Vivir en un cuarto piso en medio de esta selva tiene una única desventaja: los gritos se escuchan todo el tiempo. A diferentes distancias e intensidades, esos llamados incomprensibles a nuestros oídos no tienen significado alguno, pero podrían ser las más desesperadas de las convocaciones. Aullidos que interrumpen el sueño, alaridos que alejan la concentración y clamores que cortan el frenesí, aunque en ocasiones pueden hacer lo contrario.

Ocasionalmente salimos, y al volver, las carrerillas por llegar primero al apartamento resultan siempre de la misma manera: inician en la planta baja, pero de algún modo, ella siempre llega con un piso de antelación, debido a que su planta baja se convierte en el sexto piso, de forma que ella debe bajar solamente dos pisos, mientras yo subo tres. Para ambos, ese cambio de realidades es lo más usual e incluso predecible, una especie de pronóstico de lo anormal como algo ordinario.

Ir pasaporte en mano a cualquier lugar es imprescindible, pues no sabes dónde podrías terminar. Los afortunados, quienes que no vamos más allá de unas cuadras, logramos volver sin dificultad, pero los que osan cancelar sus planes intrascendentes abren posibilidades inimaginadas y hasta ese punto sólo posibles en realidad alternas en su (y quizá alguna otra) mente.

Hemos llegado a un punto en el que no preparar correctamente la calefacción es motivo de una discusión. De una separación momentánea que podría durar días, meses o incluso años. Ya no existen los triángulos amorosos, lo que vivimos ahora son hexágonos o heptágonos, relaciones tanto reales como imaginarias al servicio de la humanidad, vínculos desechables a la menor provocación, pues siempre existirán las sospechas infundadas. Sabes que es tanto el miedo a lidiar con nuestros propios horrores como el de afrontar la verdad.

¿Vienes a mí en busca de un consejo? Abriré una posibilidad que puede resultar peligrosa, por el efecto real que pudiera tener… recuerda que, a través de tu historia, siempre puedes matar a quien quieras.


Lola Ancira, México, 2013.

sábado, 13 de julio de 2013

Presentación tardía

Para mis lectores de la quinta dimensión:

Hace más de un año que escribo en este blog y no había hecho esto, que creo necesario pero había estado postergando. Al iniciar el blog, lo hice de lado y comencé con lo que tenía planeado hacer, directamente: la publicación de uno de mis cuentos.

Hace unos días me recomendaron escribirlo y aquí estoy, dando la bienvenida, 14 meses después. Es “necesaria” porque las buenas justificaciones dan bases firmes y anuncian trayectos al lector (en este caso) e incluso recuerdan objetivos e intenciones que se tengan en mente y no se hayan realizado aún.

Otro de los motivos por el que creo pertinente esta entrada, es por el cariz personal que tienen las reseñas y sobre todo los cuentos, que hasta ahora sólo son de mi autoría, así que haré una breve presentación: soy Lola Ancira, amante de las letras y los mininos (como es fácil adivinar, por el título del blog), me fascina el cuento y la novela de autores tan variados como Borges, Cortázar, Meyrink, Tario, Bradbury, Dávila, Poe, Quiroga, Gorey, Goethe, Chimal, Aira y un gran etcétera. Otro de mis grandes intereses es la creación literaria, específicamente el cuento. He publicado en algunas revistas independientes (digitales e impresas) y estamos trabajando en la edición para la publicación de mi primer libro, de lo que les daré noticias más adelante.

El propósito principal del blog es acercar la literatura a l@s interesad@s a través de reseñas literarias, cuentos que yo he escrito (y próximamente subiré mensualmente cuentos fascinantes de otros autores), entrevistas y biografías de diversos escritores y artículos (también de mi autoría) en relación con lo literario; desde hace unos meses decidí hacer por lo menos una entrada cada semana, alternando entre estas temáticas. Trataré de hacer más vistoso esto con imágenes, se el tedio que puede provocar a veces un espacio sólo con letras o lo pesado que podría resultar visualmente, es sólo cuestión de tiempo...

Sin más por el momento, son libres de buscar, leer y opinar sobre lo que gusten. También se aceptan sugerencias de reseñas o para mejorar el sitio. Cabe aclarar que una de mis pocas reglas es no escribir sobre un libro que no me gustó, por el simple hecho de que prefiero utilizar mi tiempo y espacio (y también el suyo) para hablar de cosas que realmente lo valgan.

Fin del comunicado
(hasta la siguiente visita, lectura o viaje interespacial).






jueves, 27 de junio de 2013

La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares




Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria; retener vivo todo el cuerpo. Solo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia.”
Adolfo Bioy Casares


Reseña personal: La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares (escritor argentino, 1914-1999), es una novela escrita en 1940 y es una de sus más famosas obras, perteneciente a la literatura fantástica. Bioy formaba parte de una familia acaudalada, lo que le permitió dedicarse a la literatura sin mayores conflictos. Realizó algunos estudios universitarios pero no los concluyó. A los 18 años es presentado con Jorge Luis Borges, con quien surge una fuerte amistad y gracias a eso escribirían ambos, bajo diferentes seudónimos, relatos policiales. Se casó con Silvina Ocampo, quien también era escritora, y los tres publicaron el libro Antología de la literatura fantástica, una compilación de cuentos fantásticos, que también se publicó en 1940 (libro que no he leído pero que por supuesto está en mi lista de espera). Bioy recibió el Premio Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes en 1990 y fue considerado por Borges como uno de los escritores argentinos más distinguidos.

La novela fue prologada por Borges, por supuesto, y termina con famosa frase 'He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.' Aquí está el enlace del prólogo completo de la novela. 

Hace ya algunos años que leí esta novela y es una de mis predilectas. Después de leerla quedé enganchada a Bioy y el hecho de que fue un amigo tan cercano de Borges, a quien ya admiraba, sólo confirmó su genialidad.

La novela está narrada en primera persona a través del diario de su protagonista, un prófugo que en su frenética huida llega a una isla misteriosa de la que le habían hablado antes de fugarse. Descubre que en la isla hay algunas edificaciones abandonadas y dentro de ellas diversos artefactos e incluso una biblioteca. Él mismo justifica la escritura de su diario en la siguiente frase: Considero que este pensamiento es un vicio: lo escribo para fijarle límites, para ver que no tiene encanto, para dejarlo.”

Una noche, el sonido de música y las voces de una reunión de varias personas atraen su atención hacia una de las construcciones, que en un principio creyó abandonadas, al igual que la isla. ¿Quiénes serían esas personas y que estarían haciendo ahí? y ¿cómo poder saberlo? Estas personas eran tan misteriosas como todo lo que le había ocurrido desde su fuga: “No fue como si no me hubiera oído, como si no me hubiera visto; fue como si los oídos que tenia no sirvieran para oír, como si los ojos no sirvieran para ver.”

Sucesos aún más insólitos ocurren después de este evento a un grado tal que él mismo escribe: “Me conmovía el pavor de estar en un sitio encantado y la revelación confusa de que lo mágico aparecía a los incrédulos como yo, intransmisible y mortal, para vengarse.”

La invención de Morel es un mundo de imágenes creado por la reproducción de las almas grabadas mediante un complejo mecanismo que se activa con la fuerza de las mareas, reproduciendo un segmento de la vida de las personas que participaron en la filmación. Es un mecanismo idéntico al que activamos al recordar acontecimientos del pasado o al divagar en nuestra imaginación sobre lo que podría suceder en el futuro. En el subconsciente este mecanismo también está en uso y es en los sueños cuando más vivas nos parecen todas las imágenes recreadas por la mente. Inclusive algunas personas podríamos afirmar haber tenido sueños reales porque involucraban otros sentidos, como el tacto o el olfato, al igual que pasa en La invención de Morel, donde no solamente está en juego el sentido de la vista.

A menudo he pensado ¿qué pasaría si las almas de los seres humanos que residían en la tierra fueran visibles? Lo principal, claro está, seria un desajuste emocional para las personas, y probablemente no habría espacio suficiente para todos, a pesar de sus cuerpos inmateriales. Quizá, para un buen funcionamiento de la sociedad (a pesar de todas las otra fuentes de desajustes anímicos ya existentes e incluso creados por nosotros mismos) estas visiones están vetadas.

Las personas que hacemos caso a nuestra invención, construimos (o perseguimos) nuestro futuro a partir de primicias nacidas de las imágenes mentales que nos otorga. Al igual que el fugitivo, hacemos todo lo posible por alcanzar lo anhelado para nosotros mismos. A pesar de que no todas las invenciones se expresan de la misma forma, y de crear unos mundos más fantásticos unas que otras, cada quien tiene un mecanismo interno que proyecta el pasado y el futuro, dependiendo del estado anímico y los pensamientos repentinos.

La invención es precisamente lo que hace al escritor crear mundos alternos, poner en marcha mediante diferentes artificios o sustancias (naturales o sintéticas) a su genio creador, alimentando el combustible mediante otras invenciones, otros mundos alternos creados mediante palabras amalgamadas que ha leído previamente, dejando funcionar a la máquina y creando una nueva y propia obra al fluir los términos a través de las manos, la máquina de escribir, el teclado de una computadora o la tinta de una pluma. El escritor crea mundos inexistentes basados en el ya conocido, que podrían ser por completo imaginarios e incluso ficticios, pero siempre con bases y/o fundamentos verídicos, por más mínimos que sean, y por las cuales tenemos la capacidad de pensar y construir, interpretando mediante imágenes, un plano diferente al de la existencia terrenal. La imaginación, emergiendo y siendo incitada de esta manera, crea una trascendencia metafísica personal, que claramente va más allá de la existencia física y perecedera.

Bioy creó una isla donde lo fantástico no es algo sobrenatural, sino que es la realidad per se. La fantasía como realidad le da un giro a la perspectiva de la vida misma, tal como lo vivió el fugitivo.

La ciencia ficción, tan aclamada por Bioy y muchos otros escritores de éste género literario, es lo que estamos viviendo actualmente. Todos los avances científicos, dispositivos electrónicos y aparatos que sólo era posible imaginar (dado el grado de extrañeza que generaban en la sociedad) son los aparatos en los que basamos nuestras vida diaria. Las cámaras digitales, los dispositivos de grabación (voz, imagen, video), los proyectores y televisores, las salas de cine e incluso las proyecciones en tercera dimensión, los juegos en línea que conectan a millones de seres humanos mediante un aparato que cuente con Internet y el Internet mismo, que facilita el intercambio y el acercamiento a todo tipo de información y personas de la manera más rápida y eficaz, están modificando tanto la mentalidad como la forma de vida de las personas desde hace ya varios años.

El posible alcance de la tecnología, a partir de lo que puede inducirse por la imaginación, ha dado paso a que el ingenio y la fantasía conciban aparatos y artefactos que son creados posteriormente por científicos e investigadores de todo el mundo. La invención de Morel incluso podría ser algo existente, o emerger al mundo real en unos años. Todo queda reservado a la imaginación del hombre, y nada más.

martes, 25 de junio de 2013

Salón de belleza - Mario Bellatin



Hay que salvarse para la muerte. Para que la muerte no llegue sin sentido, sino justa, exacta, limpiamente.”
José Revueltas


Reseña personal: Mario Bellatin (escritor peruano-mexicano, 1960), en su novela corta Salón de belleza (1994), habla sobre la comunidad homosexualidad y los inicios de una enfermedad mortal (no denominada pero que por sus características, podría ser el SIDA) entre sus miembros, en los tiempos en que la medicina no tenía avances significativos en el tratamiento para los pacientes infectados por este nuevo virus, que atacaba y fulminaba a los infortunados. El protagonista (sin nombre) es propietario de un salón de belleza que para el momento en que empieza a relatar la historia, ya está convertido en un “moridero”, donde sólo admite personas del sexo masculino, infectados y en etapa terminal. Tanto el lugar como el dueño ahora tienen un papel opuesto al que tenían hace tiempo y ahora ya no cuidan de la belleza física, sino de la espiritual: «No me conmovía la muerte en cuanto tal. Buscaba evitar que esas personas perecieran como perros en medio de la calle… En el Moridero contaban con una cama, un plato de sopa y la compañía». Esperan la muerte con decoro y como una bendición, como un visitante que ha de poner fin a un conteo de días incalculable.

Esta enfermedad es una sentencia que acorta la vida, una muerte que va avanzado hasta obtener el dominio completo de la persona, del lugar, del objeto. En realidad, la enfermedad incurable es la muerte, de la que todos estamos infectados desde el momento de nacer y a la que sólo podemos postergar mediante diversos métodos espirituales o religiosos, naturistas, físicos, psicológicos o lógicos e incluso artificiales, científicos y metafísicos. Una persona podría luchar de varias formas contra la muerte, pero nunca la vencerá. Lo que se puede modificar es la actitud hacia ella, práctica que el protagonista pone en marcha a partir de cierto momento específico que ya había planificado.

En Salón de belleza se aprecia una analogía de la condición humana y el lugar donde se desarrolla la novela: ese lugar cerrado, que tuvo su momento de esplendor y belleza, terminó convertido en algo completamente diferente y en decadencia, distante a la sociedad pero manteniendo ese halo de misticismo en torno a la enfermedad, entre vestigios de belleza y memorias que sostienen aún a los espíritus. Pareciera que los cuerpos enfermos infectaron al salón y el declive se volvió armonía, contrastando con los vívidos recuerdos de esplendor y divinidad que narra el protagonista, adornados de lentejuelas, tacones altos, maquillaje, pelucas y vestuarios maravillosos.

En lo referente a la homosexualidad, a pesar de estar presente desde la antigüedad, ha sido algo condenado por diversas culturas. Actulamente los homosexuales son satanizados por la sociedad purista. En la novela de Bellatin, se les otorga una enfermedad fatal, una especie de epidemia que ataca en su mayoría a “especímenes” de este grupo, estigmatizándolos de esta forma por sus gustos distintos. Así, se le está dando a la enfermedad un papel mucho más deplorable y fatídico de lo que ya representa en sí, algo más aterrador, agobiante, que se relaciona directamente con el alma y la médula de la humanidad, algo que toca las fibras invisibles del espíritu más allá de sólo afectar al cuerpo físico. Un posible motivo es que la sociedad pretende encontrar un método infalible para acabar con algo que altera su visión y anhelo de un mundo perfecto: los otros. Parece ficticio pensar que el origen de una enfermedad mortal haya sido creado para exterminar a un sector repudiado por la sociedad, pero no está más lejos de la realidad de los campos de concentración alemanes o la bomba nuclear que devastó a Hiroshima y Nagasaki, todos ellos inventos de la gran 'genialidad' humana.

Respecto a la diversidad, esto no es el problema, el verdadero problema es la ceguera mental que ataca a cientos de miles de personas, entre ellos los dueños del poder, y que los hacen querer desaparecer a toda costa a las personas que son diferentes a ellos en cualquier ámbito, dejándoles cabida sólo en la condena, el aislamiento y el sufrimiento hasta su extinción, al igual que en el moridero.

En pleno siglo XXI seguimos luchando por la supervivencia: el espacio es cada vez más reducido, los recursos naturales se extinguen rápidamente y los artefactos de destrucción individual o masiva son más prolíferos, abundantes y asequibles (si es que no son ya gratuitos). La posmodernidad, que apareció en la segunda mitad del siglo XX, se deja ver claramente en la obra de Bellatin. Él forma parte de la generación de la década de los 60’s, de personas que crecieron sin utopías, sumergidos en problemáticas sociales y económicas en constante transformación a través de los medios y la tecnología. La fría lógica racionalista del capitalismo ha diluido conceptos tales como fraternidad, solidaridad, compañerismo y colaboración entre seres humanos, transgrediendo los principios de la naturaleza y al ser humano en sí mismo. Bellatín crea una oposición a esto con su salón y posteriormente con su moridero.

Salón de belleza propone aceptar a la muerte como algo digno de cada persona, sin retrasarla ni adelantarla, simplemente esperando el momento exacto. La idea de Bellatin es la más lógica de todas: embellecer el cuerpo, durante nuestra existencia terrenal, es embellecer al mundo tanto para nosotros como para los demás. La felicidad es algo que cualquiera quiere en su vida, y en occidente belleza es sinónimo de felicidad. La felicidad, independientemente de su duración, es considerada la principal razón de nuestra existencia.

El salón de belleza es como el mundo, la muerte no es un misterio, es un hecho real y contundente al que todos llegaremos, Bellatin nos muestra entonces un fragmento del mundo que se ha curado de la ridícula idea de la vida eterna y que afronta la muerte como un paso más en el ciclo, como la consumación del sufrimiento que en veces puede representar la vida.

Para comprender mejor a Bellatin, es necesario buscar entre sus letras desde una perspectiva propia y siempre receptiva, pues podríamos encontrar interpretaciones incluso dentro de una pecera del Salón de belleza o en alguna frase críptica que a través de palabras específicas nos revelará una verdad oculta.