jueves, 22 de agosto de 2013

La última noche del mundo - Ray Bradbury

 
Continuamos siendo imperfectos, peligrosos y terribles, y también maravillosos y fantásticos.
 Pero estamos aprendiendo a cambiar.”  
Ray Bradbury


Ray Douglas Bradbury (escritor estadounidense, 22 de agosto de 1920 - 5 de junio de 2012) autor representativo de terror, ciencia-ficción y fantasía cumpliría hoy 93 años de edad. Su obra está conformada por cuentos, novelas, poemas y ensayos, también fue guionista para series de televisión y películas, una de sus colaboraciones más importantes fue la adaptación de la novela Moby Dick al cine, en 1956.
A pesar de ser considerado como un gran exponente de la ciencia-ficción, se declaraba como un autor de fantasía y sólo reconocía como ciencia-ficción su obra Farenheit 451:
En mis obras no he tratado de hacer predicciones acerca del futuro, sino avisos. Es curioso, en mi país cada vez que surgía un problema de censura salía a relucir como paradigma de la libertad Farenheit 451. Los intelectuales, ya sean de derechas o de izquierdas, siempre tienen miedo a lo fantástico porque les parece tan real ese mundo que creen que estás intentando engañar y, evidentemente, así es. (…) Vivimos en un mundo que nos absorbe con sus normas, con sus reglas y la burocracia, que no sirve para nada. Hay que tener mucho cuidado con los intelectuales y los psicólogos, que te intentan decir lo que tienes que leer y lo que no.”
La última noche del mundo es un cuento que se publicó en la compilación El hombre ilustrado, en 1951. Está formado por un breve diálogo de una pareja horas antes de un esperado acontecimiento: el fin del mundo, pero las reacciones son las que menos se esperarían dado el caso, según las predicciones humanas, siempre tan fatalistas.
Falleció hace poco más de un año y fue él mismo quien escribió su epitafio: “Autor de Farenheit 451”:

Antes de seguir con el cuento, dejo 19 frases para celebrar su cumpleaños y, por supuesto, las reseñas que hice ya hace algunos meses, sobre la novela Crónicas marcianas y su libro de ensayos Zenen el arte de escribir, indispensable para cualquier escritor en formación.
El dato irreverente pero divertido, es este video hecho hace tres años, con motivo de la celebración del aniversario número 90 del autor (y su reacción al verlo):

 
¡Que lo disfruten!
La última noche del mundo
¿Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo?

-¿Qué haría? ¿Lo dices en serio?

-Sí, en serio.

-No sé. No lo he pensado.

El hombre se sirvió un poco más de café. En el fondo del vestíbulo las niñas jugaban sobre la alfombra con unos cubos de madera, bajo la luz de las lámparas verdes. En el aire de la tarde había un suave y limpio olor a café tostado.

-Bueno, será mejor que empieces a pensarlo.

-¡No lo dirás en serio!

El hombre asintió.

-¿Una guerra?

El hombre sacudió la cabeza.

-¿No la bomba atómica, o la bomba de hidrógeno?

-No.

-¿Una guerra bacteriológica?

-Nada de eso -dijo el hombre, revolviendo suavemente el café-. Solo, digamos, un libro que se cierra.

-Me parece que no entiendo.

-No. Y yo tampoco, realmente. Solo es un presentimiento. A veces me asusta. A veces no siento ningún miedo, y solo una cierta paz -miró a las niñas y los cabellos amarillos que brillaban a la luz de la lámpara-. No te lo he dicho. Ocurrió por vez primera hace cuatro noches.

-¿Qué?

-Un sueño. Soñé que todo iba a terminar. Me lo decía una voz. Una voz irreconocible, pero una voz de todos modos. Y me decía que todo iba a detenerse en la Tierra. No pensé mucho en ese sueño al día siguiente, pero fui a la oficina y a media tarde sorprendí a Stan Willis mirando por la ventana, y le pregunté: “¿Qué piensas, Stan?”, y él me dijo: “Tuve un sueño anoche”. Antes de que me lo contara yo ya sabía qué sueño era ese. Podía habérselo dicho. Pero dejé que me lo contara.

-¿Era el mismo sueño?

-Idéntico. Le dije a Stan que yo había soñado lo mismo. No pareció sorprenderse. Al contrario, se tranquilizó. Luego nos pusimos a pasear por la oficina, sin darnos cuenta. No concertamos nada. Nos pusimos a caminar, simplemente cada uno por su lado, y en todas partes vimos gentes con los ojos clavados en los escritorios o que se observaban las manos o que miraban la calle. Hablé con algunos. Stan hizo lo mismo.

-¿Y todos habían soñado?

-Todos. El mismo sueño, exactamente.

-¿Crees que será cierto?

-Sí, nunca estuve más seguro.

-¿Y para cuándo terminará? El mundo, quiero decir.

-Para nosotros, en cierto momento de la noche. Y a medida que la noche vaya moviéndose alrededor del mundo, llegará el fin. Tardará veinticuatro horas.

Durante unos instantes no tocaron el café. Luego levantaron lentamente las tazas y bebieron mirándose a los ojos.

-¿Merecemos esto? -preguntó la mujer.

-No se trata de merecerlo o no. Es así, simplemente. Tú misma no has tratado de negarlo. ¿Por qué?

-Creo tener una razón.

-¿La que tenían todos en la oficina?

La mujer asintió.

-No quise decirte nada. Fue anoche. Y hoy las vecinas hablaban de eso entre ellas. Todas soñaron lo mismo. Pensé que era solo una coincidencia -la mujer levantó de la mesa el diario de la tarde-. Los periódicos no dicen nada.

-Todo el mundo lo sabe. No es necesario -el hombre se reclinó en su silla mirándola-. ¿Tienes miedo?

-No. Siempre pensé que tendría mucho miedo, pero no.

-¿Dónde está ese instinto de autoconservación del que tanto se habla?

-No lo sé. Nadie se excita demasiado cuando todo es lógico. Y esto es lógico. De acuerdo con nuestras vidas, no podía pasar otra cosa.

-No hemos sido tan malos, ¿no es cierto?

-No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.

En el vestíbulo las niñas se reían.

-Siempre pensé que cuando esto ocurriera la gente se pondría a gritar en las calles.

-Pues no. La gente no grita ante la realidad de las cosas.

-¿Sabes?, te perderé a ti y a las chicas. Nunca me gustó la ciudad ni mi trabajo ni nada, excepto ustedes tres. No me faltará nada más. Salvo, quizás, los cambios de tiempo, y un vaso de agua helada cuando hace calor, y el sueño. ¿Cómo podemos estar aquí, sentados, hablando de este modo?

-No se puede hacer otra cosa.

-Claro, eso es; pues si no estaríamos haciéndolo. Me imagino que hoy, por primera vez en la historia del mundo, todos saben qué van a hacer de noche.

-Me pregunto, sin embargo, qué harán los otros, esta tarde, y durante las próximas horas.

-Ir al teatro, escuchar la radio, mirar la televisión, jugar a las cartas, acostar a los niños, acostarse. Como siempre.

-En cierto modo, podemos estar orgullosos de eso... como siempre.

El hombre permaneció inmóvil durante un rato y al fin se sirvió otro café.

-¿Por qué crees que será esta noche?

-Porque sí.

-¿Por qué no alguna otra noche del siglo pasado, o de hace cinco siglos o diez?

-Quizá porque nunca fue 19 de octubre de 2069, y ahora sí. Quizá porque esa fecha significa más que ninguna otra. Quizá porque este año las cosas son como son, en todo el mundo, y por eso es el fin.

-Hay bombarderos que esta noche estarán cumpliendo su vuelo de ida y vuelta a través del océano y que nunca llegarán a tierra.

-Eso también lo explica, en parte.

-Bueno -dijo el hombre incorporándose-, ¿qué hacemos ahora? ¿Lavamos los platos?

Lavaron los platos, y los apilaron con un cuidado especial. A las ocho y media acostaron a las niñas y les dieron el beso de buenas noches y apagaron las luces del cuarto y entornaron la puerta.

-No sé... -dijo el marido al salir del dormitorio, mirando hacia atrás, con la pipa entre los labios.

-¿Qué?

-¿Cerraremos la puerta del todo, o la dejaremos así, entornada, para que entre un poco de luz?

-¿Lo sabrán también las chicas?

-No, naturalmente que no.

El hombre y la mujer se sentaron y leyeron los periódicos y hablaron y escucharon un poco de música, y luego observaron, juntos, las brasas de la chimenea mientras el reloj daba las diez y media y las once y las once y media. Pensaron en las otras gentes del mundo, que también habían pasado la velada cada uno a su modo.

-Bueno -dijo el hombre al fin.

Besó a su mujer durante un rato.

-Nos hemos llevado bien, después de todo -dijo la mujer.

-¿Tienes ganas de llorar? -le preguntó el hombre.

-Creo que no.

Recorrieron la casa y apagaron las luces y entraron en el dormitorio. Se desvistieron en la fresca oscuridad de la noche y retiraron las colchas.

-Las sábanas son tan limpias y frescas…

-Estoy cansada.

-Todos estamos cansados.

Se metieron en la cama.

-Un momento -dijo la mujer.

El hombre oyó que su mujer se levantaba y entraba en la cocina. Un momento después estaba de vuelta.

-Me había olvidado de cerrar los grifos.

Había ahí algo tan cómico que el hombre tuvo que reírse.

La mujer también se rió. Sí, lo que había hecho era cómico de veras. Al fin dejaron de reírse, y se tendieron inmóviles en el fresco lecho nocturno, tomados de la mano y con las cabezas muy juntas.

-Buenas noches -dijo el hombre después de un rato.

-Buenas noches -dijo la mujer.
FIN

viernes, 9 de agosto de 2013

La máquina de pensar y otros diálogos literarios – Alfonso Reyes / Jorge Luis Borges

 



Reseña personal: La máquina de pensar y otros diálogos literarios de Alfonso Reyes Ochoa (escritor y diplomático mexicano, 1889-1959) y Jorge Luis Borges (escritor argentino, 1899-1986) es el volumen número diecinueve publicado por la Asociación Nacional del Libro A. C. con motivo del Día Nacional del Libro (en México) que se celebra cada 12 de noviembre, conmemorando el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz. Se distribuyó de manera gratuita en esa misma fecha, en 1998, bajo la premisa de “promover el hábito de la buena lectura y mejorar el nivel de educación.” Sin duda un buen esfuerzo por hacerlo, pero habrá que investigar que ha sucedido con la mayoría de los ejemplares.



Encontré uno de estos libros a principios de año, en una biblioteca pública. No sabía de su existencia, pero el simple título en la portada fue suficiente para sentir la necesidad de leerlo y, por supuesto, reseñarlo.



El libro es una compilación de ensayos de ambos autores, los de Borges proceden de sus publicaciones en la revista de Buenos Aires El Hogar (que se encuentran reunidas en Textos Cautivos, por Tusquets Editores) y los textos de Reyes de diversas revistas y diarios que después de reunieron en sus Obras completas, publicadas por el FCE. Estas obras van construyendo un gran diálogo entre estos dos geniales escritores a través de temas, otros autores, lecturas y diferentes obras de las cuales disertan y departen con un conocimiento y una filosofía particulares y únicas que forman redes de vínculos de diversa índole y fuerza que siempre vuelven ese 'diálogo' continuo y profundo: los autómatas ajedrecistas de los siglos XVI Y XVIII, la novela policial, el lenguaje, la fantasía, Utopias, Unamuno, Chesterton, Wells, los Huxley, Eliot...



La amistad que existió entre Reyes y Borges tuvo una duración de más de tres décadas, durante las cuales Borges siempre vio a Reyes como un admirable y preciado maestro del que llegó a expresar: “Es probable que haya influido en mi manera de escribir. Para mí, el y Groussac han sido los principales renovadores de la prosa moderna en lengua española.”



Antes de conocerse en persona, Borges le envió a Reyes, en 1924, un ejemplar de Fervor en Buenos Aires, su primer libro de poesía, publicado en 1923. Fue hasta 1927 que, tras el viaje de Reyes a Buenos Aires como embajador de México en Argentina, lograrían crear un fuerte vínculo de amistad y admiración mutuos nacido de las letras. Reyes le escribió a Borges, tras leer El Aleph, en una de sus cartas de 1949: “Usted me ha reconciliado con las letras”.



En los últimos 4 textos, en el Epílogo, se encuentran algunas de los textos que se escribieron mutuamente. El último de ellos fue escrito por Borges, pocos años después de la muerte de Reyes, a manera de cierre de los diálogos. El respeto y la admiración que se inspiraban entre ellos sin duda son una gran muestra de lo que escritores trascendentales pueden expresar cuando su genio creativo encuentra un parangón.



A continuación, el Índice onomástico hace gala de más de doscientos nombres que hacen acto de aparición en los diálogos por orden alfabético, que van desde Aristófanes, Amadís y Artaud hasta Wilde, Woolf y Zola. Para finalizar, el índice de obras es una gran lista de recomendaciones literarias para tener en cuenta y añadir a esa lista interminable que todo buen lector debe tener, donde se encuentran títulos como Fedra, Madame Bovary, El suicida o Los viajes de Gulliver.



Para terminar, transcribo dos fragmentos de la nota preliminar que resumen a la perfección el libro:



Este libro pretende recordar a estos dos esforzados,

eruditos y curiosos formadores de nuestra conciencia,

sobre todo, como dos grandes lectores.



De eso se ocupa la máquina de pensar:

de dar testimonio, así sea azaroso y fragmentario,

de unas muy pocas de las muchas lecturas que,

cada quien por su cuenta, Reyes y Borges compartieron.



Estas frases son indispensables en estos diálogos, pues a través de ellas se condensa gran parte del pensamiento de los autores:



“Cada referencia abre nuevos horizontes; todos los senderos de bifurcan; todas las sombras convocadas en esta asamblea son grata compañía.” Felipe Garrido en la Nota preliminar, p. 13.



“Su pública y famosa inutilidad no disminuye su interés.” Borges, p. 15.



“El escritor solía exagerar lo desagradable para obtener efectos terroríficos o grotescos.” Borges, p. 29.



“(leer) me permite satisfacer esa necesidad de desdoblamiento psicológico que todos llevamos dentro...” Reyes, p. 32.



“Los antiguos retóricos se acercaron muchas veces (y el primero, Aristóteles) a este tema de la relación entre el lícito engaño literario y la dimensión del poema.” Reyes, p. 32.



“Todos devoran un libro de escándalo, aunque sea de pésima literatura.” Reyes, p. 34.



“Krutch exclama (¡y con cuánta razón!): “Acaso se inicia la decadencia de la novela el día que el novelista se propone discernir conscientemente entre lo importante y lo interesante. Sí: la golosina puede hartar e indigestar. Pero es un pésimo síntoma de salud preferir, en sí, la purga a la golosina.” La novela policial es el género clásico de nuestro tiempo.” Reyes, p. 36



“La convalecencia y las fantasías criminológicas se llevan bien...” Borges, p. 38.



“'...'la palabra interior'. Vago antecedente de la escritura sonambúlica suprarrealista...” Borges, p. 45.



“Se dice que a un autor debemos buscarlo en sus obras mejores; podría explicarse (paradoja que no hubiera desaprobado Unamuno) que si queremos conocerlo de veras, conviene interrogar las menos felices, pues en ellas -en lo injustificable, en lo imperdonable- está más el autor que en aquellas otras que nadie vacilaría en firmar.” Borges, p. 55.



“No es imposible (y sin duda es ofensivo) asimilar todos los géneros literarios a la novela. El cuento es un capítulo virtual, cuando no es un resumen; la historia es una antigua variedad de la novela histórica; la fábula, una forma rudimental de la novela de tesis; el poema lírico, la novela de un solo personaje, que es el poeta.” Borges, p. 57.



“Esa omnipresencia de un yo, esa continua difusión de un alma en las almas, es una de las operaciones del arte, acaso la esencial y la más difícil. Yo entiendo que Unamuno es el primer escritor de nuestro idioma. Su muerte corporal no es su muerte; su presencia, discutidora, gárrula, atormentada, a veces intolerable, está con nosotros.” Borges, p. 58.



“Ya decía Montaigne que el sumo goce tiene más de severidad que se alegría. “ Reyes, p. 66.



“Los personajes van sin la defensa de la epidermis, como en los desollados del maestro flamenco.” Reyes, p. 66.



“El efecto artístico puede resultar algo enturbiado, sin dejar nunca de ser excelso.” Reyes, p.67.

“El hombre no descubre el mundo de una vez para siempre, sino a través de renovadas sorpresas.” A. Reyes, p. 69.



“La solución, en las malas ficciones policiales, es de orden material: una puerta secreta, una barba suplementaria. En las buenas, es de orden psicológico: una falacia, un hábito mental, una superstición.” Borges, p. 71.



“Yeats declara en un verso, olímpicamente: “No hay un imbécil que pueda tratarme de amigo”. Chesterton lo pondera, y añade: “En cuanto a mí, supongo que hay muchos imbéciles que pueden tratarme de amigo y también -reflexión más edificante- muchos amigos que pueden tratarme de imbécil.” Borges, p. 75.



“...dotados provisionalmente de albedrío, como los títeres humanos.” Reyes, p. 77.



“La felicidad no es un estado, sino un cambio de estado.” (Darwin el nieto) Reyes, p. 77.



“...el aristócrata de Anatole France (Los dioses tienen sed) se ganaba la vida fabricando muñecos para el guiñol y solía repetir: “Yo soy un dios piadoso, yo no concedo alma a mis criaturas.”” Reyes, p. 78.



“...pasaje de Julián: “La continua corriente vital llamada género humano está rota en pedacitos aislados llamados individuos.”” Borges, p. 81.



“Las doctrinas de la predestinación, del pecado original, de la depravación innata del hombre, de la desdicha de de los más, del reino de Satán en la tierra, de un demiurgo malévolo, me parecen (por extravagante que sea su forma) mucho más razonables que nuestra ilusión liberal de que todos los chicos nacen buenos y de que luego los deteriora el ejemplo de una sociedad corrompida... Tampoco puedo creer que la Providencia sea un oculto filántropo y que todo, a la larga, mejorará.” Borges, p. 83.



“Ante el suicidio de cierto enamorado del mundo cuyo caso analizaba yo en algún libro, me escribía Unamuno: “Esos que aman la Vida, así con mayúscula, acaban suicidándose.” Reyes, p. 98.



“Y cuanto no se cuenta con una isla al tamaño de los deseos, será porque se ha dispuesto, para mayor seguridad, de otro planeta.” Reyes, p. 131.



“Para eludir una total desesperación, resolvió pensar en el Universo: procedimiento general de los desdichados, y a veces bálsamo.” Borges, p. 137.



“Borges es un mago de las ideas. Transforma todos los motivos que toca y los lleva a otro registro mental. Los solos libros de sus títulos hace reflexionar sobre una nueva dimensión de las cosas y parece que nos lanza a un paseo por la estratosfera: El tamaño de mi esperanza, Historia de la eternidad, Historia universal de la infamia, etcétera.” Reyes, p. 146.



“Pero yo estoy arrepentido de casi todo lo que yo escribo, cada uno escribe lo que puede y no lo que quiere.” Borges, p. 150.



“Reyes ha sido uno de los mayores escritores de las diversas literaturas cuyo instrumento es la lengua española.” Borges, p. 151.



“La memoria de Alfonso Reyes (...) era virtualmente infinita y le permitía el descubrimiento de secretos y remotas afinidades, como si todo lo escuchado o leído estuviera presente, en una suerte de mágica eternidad.” Borges, p. 157.

sábado, 3 de agosto de 2013

Old Possum's Book of Practical Cats – T. S. Eliot



Reseña personal: Old Possum's Book of Practical Cats es una compilación de ingeniosos y cómicos poemas de T. S. Eliot (escritor y crítico literario anglo-estadounidense, 1888-1965), poeta célebre del siglo XX y quien recibió el Premio Nobel de Literatura en 1948. Los poemas fueron escritos para Alison Tandy y Tom Faber (nietos del autor) en la década de 1930 y finalmente publicados en 1939, bajo el seudónimo de Old Possum.

Se ha encontrado una cantidad significativa de referencias felinas en la obra de Eliot, pero es precisamente en este libro donde el autor toma como protagonistas a más de una docena de particulares mininos para describor el comportamiento y carácter singulares y únicos que poseen, analizando la naturaleza gatuna con un ojo crítico y a la vez creativo, a través de un lenguaje distinguido e ingenioso que juega lo mismo con las imágenes que con la fonética inglesa.

Es un libro digno de ser leído por todo amante de los gatos y también de las letras, pues atrapará a los primeros al enaltecer las cualidades y defectos propios de los seres que se saben únicos y admirados, tales como la vanidad y el orgullo, y a los segundos por el imaginario y la perspicacia del autor.

The naming of cats nos enseña la importancia de que todo gato en un hogar debe tener al menos tres nombres diferentes: el de casa, el formal y el que sólo debe pertenecerle a él...

But above and beyond there's still one name left over,
And that is the name that you never will guess;
The name that no human research can discover-
But THE CAT HIMSELF KNOWS, and will never confess.

En menos de 60 páginas conviven, entre varios más, Munjojerrie and Rumpelteazer, un par de gatos acróbatas que disfrutan haciendo fechorías en una enorme casa; The Old Gumbie Cat quien, por el contrario, mantiene el orden de la casa cuando los dueños duermen; Mr. Mistoffelees, un gato mago que logra asombrar con sus trucos a todos, y del que sólo pueden expresar:

OH!
Well I never!
Was there ever
A Cat so clever
As Magical Mr. Mistoffelees!

Skimbleshanks: The Railway Cat, otro gato que pone en orden su hogar y que en este caso es un tren, por más extraño que parezca. Me recordó la historia real de Tama-chan, un gato jefe de estación de trenes en Japón y del que pueden encontrar más información aquí y un pequeño documental con fotografías por acá.

La primera edición, de 1939, apareció sin ilustraciones y la de la portada fue hecha por el mismo autor. La edición de 1940 fue ilustrada por Nicolas Bentley, en 1982 fue ilustrado por Edward Gorey y en 2009 por Axel Scheffler. La edición que me regalo un muy buen amigo (en la fotografía se puede apreciar la dedicatoria) es la ilustrada precisamente por Gorey, uno de mis ilustradores favoritos y por lo que el libro, ya valioso por sí mismo, se convierte en una verdadera maravilla.

Otro dato que se debe conocer en relación con el libro es que el famoso musical de Broadway Cats está basado en él gracias a una adaptación del compositor británico Andrew Lloyd Webber. Confieso haber escuchado del musical y haberme sentido atraída hacia él, pero ahora que se en qué obra está basado, sin duda buscaré la oportunidad de verlo antes de morir.

Para terminar, comparto el video del número de Munjojerrieand Rumpelteazer en el musical, donde se disfruta de una enérgica coreografía y un atractivo visual encantador.

martes, 30 de julio de 2013

La casa de Asterión - Jorge Luis Borges

         
 Jorge Luis Borges fotografiado por Grete Stern (1951).

       Hoy da inicio una nueva sección en el blog: cuentos extraordinarios de diferentes autores. El primer cuento que les presento es La casa de Asterión, de Jorge Luis Borges (escritor argentino, 1899-1986), cuya primera versión apareció primero en Los Anales de Buenos Aires (mayo-junio de 1947) y después fue incluido en El Aleph, ese mismo año, y en cuyo epílogo el autor explica que "A una tela de Watts, pintada en 1896, debo 'La casa de Asterión' y el carácter del pobre protagonista."

        Este es uno de mis cuentos y autores favoritos, por lo que esta sección abre con una pieza extraordinaria. Sin más distracciones, a continuación, el cuento.


La casa de Asterión


Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, III, I.


Sé que me acusan de soberbia y tal vez de misantropía y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)* están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe, o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior oAhora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar.

No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el Templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quienes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre?

¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

A Marta Mosquera Eastman.


* El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que, en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.



miércoles, 24 de julio de 2013

Purga - Sofi Oksanen



Algún día se reconstruiría a sí misma.”
Oksanen en Purga.

Hace unos días recibí, por parte de la revista Yaconic (en la que ahora estaré colaborando con reseñas literarias y donde ya pueden encontrar la de Purga) mi primer libro en físico para comentar. Encontrarán varias cosas interesantes en ella, sobre todo relacionadas con cultura y arte contemporáneos, por lo que recomiendo ampliamente una visita.

Pero antes de comenzar la reseña, les presento a Sofi Oksanen, autora de 'Purga', último libro que leí. Primera escritora que me sorprende por su apariencia (bueno, Bellatin y su prótesis metálica y Pedro Lemebel en sus presentaciones ya me habían asombrado), ha ganado varios premios literarios y actualmente se encuentra en la lista de los mejores autores europeos contemporáneos. El libro me acercó a momentos históricos específicos a través de una narración fuerte y emotiva, con una narrativa característica de sus congéneres pero con un toque personal. La leí sin haberla visto y ha sido una grata sorpresa encontrarme con ella:



Reñesa personal: Purga de Sofi Oksanen (escritora finlandesa, 1977) es una novela publicada en 2008 y que en 2012 se publica en México a través de las editoriales Salamandra y Almadía.

Esta es la tercer novela de la autora y con la que se hizo acreedora, en 2010, al Premio Europeo a la mejor Novela del Año, el Premio de Novela FNAC de Francia, el Premio de Literatura del Consejo Nórdico y un gran número de ventas (que superan los 170.000 ejemplares), gracias a lo cual ha logrado obtener un lugar primordial entre los autores contemporáneos europeos. Fuera de los parámetros de las grandes premiaciones y estratosféricas ventas, siempre habrá que tener un criterio propio para la obra, y en referencia a esto, Purga es una novela que merece lo que ha ganado y puede justificar a la perfección su gran éxito comercial, que no demerita su valor literario.

Oksanen sigue la línea de los autores rusos clásicos, tan próximos a ella geográficamente: el narrador omnisciente y las descripciones minuciosas nos recuerdan que estamos ante una autora rusa, que a través de diferentes técnicas literarias, enriquece tanto la ficción que logra crear una historia tan realista que en ocasiones es difícil imaginar que aquello no haya sucedido en realidad.

Lo innovador de esta autora radica en la ruptura de la forma tradicional de la novela para dar paso a una especie de narración seccionada en entradas de diario, con la respectiva fecha, subtítulo y acontecimientos, que oscilan entre el presente y el pasado, específicamente entre los años de 1949 y 1992. Tres generaciones atrapadas en diferentes problemas que en el fondo siguen siendo los mismos: son presas de aquellos que tienen el poder, sufren el horror a ser descubiertos y se encuentran en una huida constante, al menos dentro de sí mismos. Temen tanto por su propia vida como la de sus seres queridos, y el miedo se hace más grande cuando se trata de una desaparición, pues pierden la certeza de saber ese cuerpo a salvo, al menos a través de la muerte. Toda la historia está permeada por unas inmensas ganas de sobrevivir, a costa de cualquier circunstancia.

Purga es la cruda historia, en una zona rural de Estonia, de dos mujeres unidas a través de algo mucho más fuerte que la simple casualidad, un vínculo consanguíneo que se revela de la manera más estremecedora. Oksanen no escribe emociones, las describe de manera tal que en ocasiones la lectura resulta un fuerte golpe al recuerdo, a esa empatía natural que se tiene por otro ser humano por el simple hecho de ser un semejante, sin importar la raza, el sexo o su condición social. Zara, la más joven, es víctima de la trata de mujeres en Alemania, mientras que Aliide, mayor ya, fue víctima de vejaciones de los militares. Una telaraña fina de amor, celos, mentiras, rivalidad, anhelos, sueños, odio, recuerdos, injusticias y repudio se entreteje gracias a cada personaje y su desarrollo, que aportan más carga íntima conforme se descubren sus disímiles personalidades.

La trama de la novela crece, se entrelaza y todas las cuestiones son explicadas en algún momento. La fuerza de la obra radica en la tercera y cuarta parte del libro, punto a partir del cual resulta casi imposible dejar de leer. La intensidad y la energía de la historia, la conjunción entre los hechos del pasado y del presente, que sitúan la atmósfera en el mismo grado de tensión, son la parte clave de la lectura. La crudeza de los hechos y la fuerza de las imágenes crean una atmósfera tensa, y es precisamente esa particularidad donde reside el dinamismo de la escritora: lograr sensaciones y emociones reales a través de sus letras.

Purga incluso tiene tintes de novela histórica, por los datos fidedignos utilizados en el contexto temporal en el que se desarrolla la obra, pues otorga datos políticos y sociales fidedignos, como la segunda guerra mundial, la brutal invasión comunista, el espionaje y las traiciones propias de tales acontecimientos alarmantes.

Purga es el reflejo de una sociedad marcada por los conflictos bélicos, que llevan diversas problemáticas incluso a lo más íntimo del hogar y la vida privada y que no se marcharán jamás. Purga es precisamente eso, la depuración de personas en Rusia a través de campañas de represión y persecución políticas que se realizaron en la década de los 30 gracias a Stalin. La purga se convierte entonces en una depuración de sentimientos y recuerdos, de vivencias que será imposible olvidar y con las cuales se tiene que vivir, a pesar de todo. Purga es el reflejo de una lucha por la vida en las adversidades más catastróficas y a través de las cuales, finalmente, se debe vivir. Purga es una delación que no se debe pasar por alto y a la que debemos prestar ojos, oídos y corazón para poder entender un presente no muy lejano al nuestro.

Estas son algunas de mis frases favoritas en la novela:

Intentaba imitar la voz que había usado a veces tiempo atrás, cuando se topaba con algún viejo conocido en la tienda o por la calle. Esa voz le resultaba lejana y extraña, impropia del cuerpo del que salía. Le recordaba un mundo al que ya no pertenecía y una casa a la que ya no podía volver.” 
P. 34.

Aguanta ahí. Ayúdame. Desarrolla una historia palabra por palabra. Una buena historia. Una historia que me permita quedarme aquí...” P. 35.

Apartó el tapiz con un dedo y debajo una araña correteó nerviosa. Estuvo a punto de apretar el tapiz para aplastarla, pero recordó que matar una araña significaba la muerte de la madre propia. Acarició el tapiz.” P. 67.

El que desentierra cosas viejas merece que se le clave una astilla en el ojo, aunque sería mejor una estaca.” P. 106.

Algún día se reconstruiría a sí misma.” P. 290

El porte de quienes calzan botas capaces de pisotear cualquier cosa.” P. 329

Nadie de su familia debería haber tenido descendencia. Bastaba con que se hubieran limitado a vivir su propia vida hasta el fin.” P. 351.

domingo, 14 de julio de 2013

Entelequia

 The Chamber of Dry Prodigies - José Hernández


-Hay ausencias que representan un verdadero triunfo
-articuló increíblemente Oliveira.’
Julio Cortázar


Para J.F.


Despierto diario con la misma pregunta en la cabeza. A muchos otros iluminados les había ocurrido lo mismo, ¿por qué no podría formar yo parte de ese grupo? La ficción se ha vuelto la finalidad de mi existencia y la forma oral siempre gana a la escrita, la historia que debo relatar me carcome la mente y no decido dejarla salir, darle vida y traerla al mundo. Pero he de contártela antes.

Sabes que siempre somos ella y yo, con mi eterno síndrome de persecución, pero ahora también están ellos. No importa saber quiénes son, sino lo que hacen; el sentido o sinsentido de sus acciones, de la búsqueda.

Está búsqueda mutua necesaria pero importuna, perseguido y perseguidor que alternan papeles dependiendo la representación. La observación se volvió parte de sus parámetros de selección, una observación escrutadora que no cesa, una especie de Gran hermano de las letras que supervisa el aprovechamiento de tu tiempo. Seres que se ocultan tras un rostro desconocido pero a quienes otorgamos las decisiones sobre nuestro futuro a través de un presente incierto y expectante. Si te da rabia de sólo pensarlo, ahora imagina lo que es vivirlo.

Para acercarme a ellos, nos hemos mudado. En una ciudad nueva es difícil saber el precio de las cosas, sobre todo de la tranquilidad, y hemos perdido la nuestra por un módico precio. Vivir en un cuarto piso en medio de esta selva tiene una única desventaja: los gritos se escuchan todo el tiempo. A diferentes distancias e intensidades, esos llamados incomprensibles a nuestros oídos no tienen significado alguno, pero podrían ser las más desesperadas de las convocaciones. Aullidos que interrumpen el sueño, alaridos que alejan la concentración y clamores que cortan el frenesí, aunque en ocasiones pueden hacer lo contrario.

Ocasionalmente salimos, y al volver, las carrerillas por llegar primero al apartamento resultan siempre de la misma manera: inician en la planta baja, pero de algún modo, ella siempre llega con un piso de antelación, debido a que su planta baja se convierte en el sexto piso, de forma que ella debe bajar solamente dos pisos, mientras yo subo tres. Para ambos, ese cambio de realidades es lo más usual e incluso predecible, una especie de pronóstico de lo anormal como algo ordinario.

Ir pasaporte en mano a cualquier lugar es imprescindible, pues no sabes dónde podrías terminar. Los afortunados, quienes que no vamos más allá de unas cuadras, logramos volver sin dificultad, pero los que osan cancelar sus planes intrascendentes abren posibilidades inimaginadas y hasta ese punto sólo posibles en realidad alternas en su (y quizá alguna otra) mente.

Hemos llegado a un punto en el que no preparar correctamente la calefacción es motivo de una discusión. De una separación momentánea que podría durar días, meses o incluso años. Ya no existen los triángulos amorosos, lo que vivimos ahora son hexágonos o heptágonos, relaciones tanto reales como imaginarias al servicio de la humanidad, vínculos desechables a la menor provocación, pues siempre existirán las sospechas infundadas. Sabes que es tanto el miedo a lidiar con nuestros propios horrores como el de afrontar la verdad.

¿Vienes a mí en busca de un consejo? Abriré una posibilidad que puede resultar peligrosa, por el efecto real que pudiera tener… recuerda que, a través de tu historia, siempre puedes matar a quien quieras.


Lola Ancira, México, 2013.

sábado, 13 de julio de 2013

Presentación tardía

Para mis lectores de la quinta dimensión:

Hace más de un año que escribo en este blog y no había hecho esto, que creo necesario pero había estado postergando. Al iniciar el blog, lo hice de lado y comencé con lo que tenía planeado hacer, directamente: la publicación de uno de mis cuentos.

Hace unos días me recomendaron escribirlo y aquí estoy, dando la bienvenida, 14 meses después. Es “necesaria” porque las buenas justificaciones dan bases firmes y anuncian trayectos al lector (en este caso) e incluso recuerdan objetivos e intenciones que se tengan en mente y no se hayan realizado aún.

Otro de los motivos por el que creo pertinente esta entrada, es por el cariz personal que tienen las reseñas y sobre todo los cuentos, que hasta ahora sólo son de mi autoría, así que haré una breve presentación: soy Lola Ancira, amante de las letras y los mininos (como es fácil adivinar, por el título del blog), me fascina el cuento y la novela de autores tan variados como Borges, Cortázar, Meyrink, Tario, Bradbury, Dávila, Poe, Quiroga, Gorey, Goethe, Chimal, Aira y un gran etcétera. Otro de mis grandes intereses es la creación literaria, específicamente el cuento. He publicado en algunas revistas independientes (digitales e impresas) y estamos trabajando en la edición para la publicación de mi primer libro, de lo que les daré noticias más adelante.

El propósito principal del blog es acercar la literatura a l@s interesad@s a través de reseñas literarias, cuentos que yo he escrito (y próximamente subiré mensualmente cuentos fascinantes de otros autores), entrevistas y biografías de diversos escritores y artículos (también de mi autoría) en relación con lo literario; desde hace unos meses decidí hacer por lo menos una entrada cada semana, alternando entre estas temáticas. Trataré de hacer más vistoso esto con imágenes, se el tedio que puede provocar a veces un espacio sólo con letras o lo pesado que podría resultar visualmente, es sólo cuestión de tiempo...

Sin más por el momento, son libres de buscar, leer y opinar sobre lo que gusten. También se aceptan sugerencias de reseñas o para mejorar el sitio. Cabe aclarar que una de mis pocas reglas es no escribir sobre un libro que no me gustó, por el simple hecho de que prefiero utilizar mi tiempo y espacio (y también el suyo) para hablar de cosas que realmente lo valgan.

Fin del comunicado
(hasta la siguiente visita, lectura o viaje interespacial).