domingo, 24 de mayo de 2015

Irreverencias maravillosas: Más allá del placer y la culpa





El texto de este mes para mi columna mensual, Irreverencias maravillosas, de la Revista VozEd, está dedicado, en parte, a la historia de la sexualidad del ser humano, algunos comportamientos asociados considerados "anormales" y su reivindicación. 

Pueden leer otra versión del texto (acompañado de diferentes fotografías), directamente de la revista, en este enlace.

Al respecto, en el ámbito de la ficción, pueden leer también mi cuento "Cosmogonía de las parafilias", publicado en mi libro de cuento fantástico Tusitala de óbitos (Pictographia, 2013).


Más allá del placer y la culpa


Estamos sin duda en una clase común con las bestias;
cada acción de la fauna se preocupa por la búsqueda de placer corporal
y por evitar el dolor.
San Agustín de Hipona


Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes,
lo mismo ocurre con los placeres correspondientes.
Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.
Aristóteles


Una filia (del griego philos “amor”, y el sufijo –ia “cualidad”), según la psicología, es una inclinación por un suceso o momento específico y determinado, generalmente con connotaciones sexuales. Debido al origen de la palabra, alude a los actos donde destaca la emotividad, y existe una gran variedad de filias que, según los juicios de valor, pueden ser socialmente aceptadas o no, dando paso a las desviaciones sexuales o parafilias.

Se clasifica como desviación sexual o parafilia a todo comportamiento sexual caracterizado por  la excitación ante situaciones y objetos fuera del acto sexual tradicional y que interfiere con la reproducción, caracterizados por fantasías sexuales específicas, intensas y repetitivas que se logran experimentar. Lo considerado “normal” dentro de estas desviaciones es cuando se presentan de forma asilada y no representa daño para la persona en cuestión o para terceros.

Los primeros especialistas que indagaron al respecto, definieron los supuestos comportamientos anormales como patológicos, pero descubrimientos e investigaciones históricas han demostrado lo contrario: ciertas conductas han formado parte de la vida sexual del ser humano desde sus inicios, pero sí existe una gama que puede considerarse ilícita o indebida por el riesgo o daño que conlleva para una de las dos partes o para ambas, y también por diversos criterios sociales, de salud o legales.

De hecho, el término “desviación” es erróneo, pues el comportamiento humano ha sido restringido a ciertas normas y convenciones sociales y, sobre todo, religiosas, originadas en las tres grandes religiones monoteístas y sus derivadas, que se reducen a lo siguiente: existe una divinidad que centra su atención en el comportamiento sexual de sus fieles, y cualquier transgresión o rebeldía conlleva al desprecio social y a una represalia ejemplar.

La sexualidad, en manos de cualquier tipo de poder, es un mecanismos de control de los mont convierte entontceses en un vconexientonces ualquier tra su atencial, pues de esa forma imitaban ás fuertes para dominar al ser humano, y por lo mismo, ayuda al sometimiento tanto físico como mental: el sexo se convierte entonces en un acto estigmatizado, en una acción divina a la que sólo se puede acceder con el debido permiso y bajo ciertas reglas estrictas que ha desvirtuado del todo un acto por completo humano y natural.

Habría que desmitificar lo anterior, y para ello nada mejor que ejemplos reales de comportamientos sexuales censurables dentro de la misma religión (que expresan una clara doble moral) y prácticas inusuales alrededor del planeta: la pedofilia encubierta en el catolicismo, los talibanes y sus matrimonios forzados entre hombres mayores y niñas, los médicos que masturbaban a las mujeres para curarlas de la histeria hace más de 200 años, o el caso de la isla Guam, en Oceanía,  donde está prohibido que una virgen se case, por lo que tienen destinados a ciertos hombres que se dedican a desvirgar jóvenes para que puedan contraer matrimonio.

El BDSM (también conocido como “sadomasoquismo”) son las siglas de bondage, dominación y sado-masoquismo y engloba ciertas fantasías, juegos eróticos y prácticas sexuales basadas en el acuerdo de los implicados. Estos términos psiquiátricos están, en parte, fuera de lugar, pues se refieren a enfermedades mentales o ciertos actos sexuales definidos como desviaciones, cuando lo cierto es que son prácticas y muestras diversas de la necesidad y el deseo sexual humano.









La poligamia o poliandria, legales en varios países; la homosexualidad abiertamente aceptada en la antigüedad, en Grecia y Roma, específicamente entre jóvenes y adultos, así como el derramamiento de semen tras la masturbación de los faraones en el Nilo, para garantizar su abastecimiento; o la masturbación en público de los hombres durante las fiestas del dios Min, sin olvidar que hay una infinidad de ritos sangrientos y dolorosos de maduración sexual para ambos sexos en diversas tribus que también anteceden al erotismo, cuando a éste se le acepta.



Representación del dios Min 



El erotismo ha formado parte del hombre desde los primeros Homo sapiens, que llegaron hace más de 40,000 años a Europa y dejaron vestigios de su particular comportamiento sexual a través de pinturas rupestres y grabados. El consolador u objeto fde forma muy elemental,  mundo, que fue creado con una cañabaza hueca y abejas en su interior.álico más remoto de la historia tiene más de 30,000 años, una roca sedimentaria de 20 cm encontrado en una cueva en Alemania, un claro símbolo de la búsqueda íntima del placer a través de la práctica sexual individual. Los romanos y griegos fueron los pioneros en cubrir con cuero sus artilugios destinados al placer sexual, pues de esa forma imitaban la textura real de un pene. Incluso en Lisístrata, una obra de teatro de Aristófanes, se hace mención a una huelga de sexo por parte de una mujer para forzar a los hombres a finalizar la Guerra del Peloponeso, pues con tal enfrentamiento social, resultaba imposible comerciar buenos consoladores. Incluso algunos historiadores afirman que Cleopatra pidió que le diseñaran el primer vibrador en el mundo, que fue creado de forma muy elemental, con una calabaza hueca y abejas en su interior.









Algunas filias de las más singulares son la podofilia, que es la atracción sexual a las plantas, los vellos o los dedos del pie, la rabdofilia es la atracción por ser flagelado, el axilismo es la fijación con axilas, la basoexia es la exitación sexual producida por besos, la anisonogamia es la preferencia sexual por una persona mucho más vieja o mucho más joven, y que en sus extremos se convierte en la pedofilia (niños) o la gerontofilia (ancianos), y la erotolalia es la estimulación sexual al tener conversaciones eróticas.






La zoofilia es una parafilia donde los animales se vuelven objeto de deseo sexual, y suele llamarse bestialismo cuando se realiza el acto. Es ilegal en países como Turquía, pero no está penado por la ley en Hungría, Suecia o México. Incluso  existen muestras en pinturas que datan de hace 10,000 años que muestran a seres humanos teniendo relaciones sexuales con animales. Incluso una pintura de Miguel Ángel, desaparecida en 1530, así como una pintura iraní que data de una fecha aproximada, muestran a mujeres desnudas con animales mitológicos en representaciones eróticas.



Vaso Warren, Roma



Europa y Júpiter transformado en toro 


Hay una infinidad de filias tal, que incluso existen obras que las catalogan ortográficamente y las describen con detalle. Que una filia sea peligrosa o no, sólo depende de los riesgos reales que suponga o de la violación de los derechos ajenos.

Existe un basto mundo dedicado a experimentar e indagar el placer sexual, y sería una pena no disfrutar las diferentes opciones para satisfacer una necesidad básica por cuestiones ideológicas retrógradas o conservadoras. De hecho, la mejor alternativa para practicarlas  son las fantasías eróticas, aquel espacio mental en el que absolutamente todo es permitido.


Recordar que “El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer”, una cita de Walter Bagehot, es quizá uno de los mejores estimulantes que pueda existir.

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